Ana María Montenegro Jaramillo

Ana María Montenegro es artista, realizadora audiovisual e investigadora. Vive en Bogotá. Su trabajo aborda las relaciones entre lenguaje, imágenes, memoria, performatividad y la forma en la que determinan cómo entendemos y nos relacionamos con nuestro contexto social y político.

Su trabajo considera cómo el lenguaje se asocia al poder y, por lo tanto, se utiliza para determinar una cierta realidad a través del discurso político, los medios y la narrativa histórica. La mayoría de sus piezas se basan en una exhaustiva investigación y documentación que luego se utiliza para confrontar los discursos dominantes creando nuevas narrativas e imaginarios. A través de performances, películas o intervenciones públicas, muchas de sus piezas presentan puestas en escena complejas, que incluyen trabajo con comunidades, músicos, actores e intérpretes, donde las ideologías dominantes y las violencias persistentes quedan al descubierto para ser cuestionadas y para generar la posibilidad de que una nueva realidad o sensibilidad aparezca.

El trabajo de Montenegro ha abordado temas apremiantes dentro del contexto colombiano, como el asesinato de líderes sociales, la relación fronteriza y migratoria con Venezuela, la narrativa del fallido acuerdo de paz y la invisibilización de figuras históricas racializadas. Su trabajo atiende a su realidad inmediata, pero no solo para ser testigo o denunciarla, sino como una forma de revelar nuevas ficciones potenciales. Ella toma narrativas de la “historia”, de archivos o de las noticias de la realidad mediatizada, y las recodifica para crear nuevos significados e invocar lo que ha sido ocultado intencional y violentamente. En lugar de mostrar directamente una realidad de violencia, opresión y despojo, Montenegro revela cómo se escenifica y en su trabajo es capaz de crear nuevos códigos y sensibilidades que revelen y den nombre a lo que ha sido invisibilizado.

Algunas obras de la artista:

– Registro de su obra Tótem en la fachada de la Torre Colpatria de Bogotá, que tuvo lugar pocos días después de las elecciones presidenciales de Colombia en junio de 2018.

 

– Unauthorized SFMOMA Show fue una serie de exposiciones individuales que tuvieron lugar dentro de los espacios públicos del SFMOMA del 6 de abril al 2 de julio de 2017 de forma rotativa, sin el consentimiento o conocimiento de la institución. El único requisito para visitar una Unauthorized SFMOMA Show era estar físicamente presente en SFMOMA y tener acceso a un dispositivo conectado a Internet.

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Para visitar la exposición, la audiencia tenía que estar físicamente presente en los espacios públicos de SFMOMA (donde no se necesita tarifa de entrada), ir a http://sfmoma.show y permitir a Unauthorized SFMOMA Show el acceso a la ubicación para confirmar la ubicación del visitante. Si los visitantes estaban en el museo, la muestra era visible; de lo contrario, no podían ver la muestra y se les pedía que fueran físicamente al museo para verla.

 

– Puente

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El Puente Internacional Simón Bolívar, desde el que se hizo este video, es el punto de conexión entre Colombia y Venezuela. Allí no solo se concentra el movimiento migratorio entre un país y el otro, sino que también es un foco de corrupción y violencia en el que los inmigrantes “legales” cruzan por la parte de arriba y los “ilegales” cruza por la de abajo, donde además de los peligros naturales deben pagar un “peaje” a grupos paramilitares, con el visto bueno del ejército.

Esta video-instalación consiste en la puesta en el espacio de imágenes paralelas (que fueron tomadas a escondidas) desde uno y otro lado del puente, junto a los sonidos y relatos de las personas que buscan cruzar y textos escritos por Montenegro. Aquí, se presentan dos caras de una misma realidad, que en algunas ocasiones se oponen una a la otra y en otras se encuentran y confluyen.

El video se presenta en un muro que divide el espacio en dos, de la misma manera que una frontera delimita un territorio frente a otro, lo que obliga al espectador a ver solamente uno de los lados y a escoger uno de estos “bandos” o realidades. Esto, además, limita el acceso al espacio mismo y obliga a recorrerlo de una forma específica, lo que pone en evidencia la violencia implícita en las distribuciones políticas de los espacios y los cuerpos; y funciona como la proyección de una crisis migratoria que está anclada en las bases de la xenofobia, la corrupción y el miedo al otro.

 

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